sábado, 12 de enero de 2013

Capitulo Doce

Comenzamos a enviar mensajes de texto a todos nuestros conocidos, podíamos ver como cada persona presente en la cafetería sacaba su celular, para automáticamente soltar una sonrisita.


— ¿Estás segura de esto?— me pregunto Zaira sonriente


—Si…— solté una carcajada —Explotara…— le dije y la risa de Zaira se unió a la mía 
Todo el colegio ya estaba enterado de la fiesta, sería el viernes en la noche, ósea mañana.

—Y como compraras las cosas…— por cosas se refería a alimentos y bebidas con alto nivel de alcohol.

—No lo sé… yo solo comprare comida…— le dije ya que yo no ingería alcohol

—Pero te quito tus tarjetas…— me dijo sin entender

—No todas…— saque mi cartera de mi mochila y saque una tarjeta de debito —Solo que no sé cuánto dinero tiene…— le dije

—Esperemos y lo suficiente— rio Zaira

— Zai Tenes que ayudarme!— le dije en tono de suplica

— ¿Si con qué?— me pregunto

—Yo estoy castigada, ¿podrías ir a comprar vos las cosas hoy?— le pregunte

—Claro…— me contesto —Solo que es tarjeta de debito y necesitan tu firma…— me recordó, era inútil. Tenía que ir yo.

— ¡Hay no!— cubrí mis rostro con mis manos —Entonces voy a ver que le invento…— le dije no muy convencida.
Las clases pasaron rápido, ya que además me distraía con los mensajes que me llegaban sobre la fiesta. Apenas toco el timbre y salimos.


—Entonces nos vemos mañana…— se despidió Zai ya que tenía que ir por unos libros y se iría mas tarde a su casa

—Hasta mañana…— le dije subiendo rápidamente ambas cejas

Salí y ahí estaba el auto de Pedro con su dueño sentado en un lado, como siempre llamando la atención -Engreído- pensé con molestia.

Camine hacia el auto, cuando estuve cerca Pedro subió. Abrí la puerta del copiloto, pero alguien me llamo

— Paula!— era una varonil voz

— Luu— dije cuando vi a uno de mis grandes amigos caminando hacia mí, tenía mucho tiempo sin verlo, ya que había salido de viaje con su familia

— ¿Como estas hermosa? — me dijo alzándome entre sus fuertes brazos, el era como un hermano para mí. Mis papas lo adoran como el a ellos.

—no me vuelvas a abandonar!— le reclame riendo mientras me bajaba, mientras me acomodaba el cabello pude ver a Pedro  de reojo, quien había bajado del auto y veía con detenimiento la escena.

— es cierto lo de…— me dijo pero tape su boca con mi mano rápidamente, ya que sabía sobre que me iba a preguntar

—Veni— le dije para que se agachara y poder susurrar algo en su oído —Si es cierto… el viernes en mi casa… tengo mucho que contarte… ves al tipo de allá…— le dije señalando disimuladamente con mi mirada, Asintió levemente con la cabeza. —Es mi niñero… y lo detesto— reímos los dos

—Ni…— estaba por repetir

—Shh…—lo volví a callar —dile a Zai que te cuente la historia—

—Y por qué no vamos a comer o a tomar algo y así me cuentas…— me dijo tomándome de la cintura, 
acercándose lentamente.

— Lucas ¿Qué haces?— le pregunte extrañada
—Esta celoso…— susurro mirándome con sus ojos azules, que iban de mis ojos hacia donde estaba Pedro

—Claro que no…— le dije riendo —Tiene novia… y nos llevamos pésimo— le susurre

—nose yo veo otra cosa en su rostro…— me dijo seguro —Bueno entonces hermosa nos vemos mañana— me acompaño al auto, le sonreí y me despedí con la mano. Cerró la puerta y me guiño un ojo. Para después regresar a donde estaban todos.

— ¿Y quien es ese?— me dijo con voz dura a medio camino

—No te interesa…— le dije fulminándolo con la mirada para luego regresarla al exterior del auto

—Tenes razón… no me interesa— me dijo sin despegar la mirada del camino.

Me levante por los insistentes golpes de Pedro en la puerta, como todos los días, cepille mis dientes, entre a la ducha y me vestí.


Llegue al colegio, ahora este día en especial paso aun más rápido que los demás, ya que tenía la preocupación de alcanzar a comprar las cosas para en la noche, además tenía que buscar que ponerme, arreglarme y sin que 

Pedro  se diera cuenta. Tenía que buscar una manera de sacarlo de la casa.

Ahora en la salida no estaba Pedro así que camine hacia casa, acompañada de Zai quien me contaba que era lo que iba a usar en la noche. Después de pasar por su casa me dirige a la mía.


—Señorita… el Joven Pedro le dejo una nota— me informo una de las de limpieza mientras sacaba un pequeño papel doblado.

—Gracias…— le dije y se retiro 

Abrí el papel y pude ver con su pequeña letra: ‘Salí con Sofia pórtate bien, vuelvo ala noche!

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